miércoles, 3 de abril de 2013

Asalto

Iban caminando las dos por el puente, algo borrachas y perdidas. Pero creían saber dónde iban... y de pronto se acercó una desconocida, con un arma en las manos, y las detuvo. Sus corazones se detuvieron, causándoles un mini infarto a cada una.
- Entreguen todas sus certezas, el par de weonas!! ... - gritó.

... ese fue el día en que les asaltó la Duda. 

La culpa

Cayó la hoja del árbol, maulló el gato, ladró el perro, y en ese mismo momento el señor que alimentaba palomas, sentado en la punta del cerró, sintió un pequeño dolorcito en su pecho. Todos eran culpables. 
Porque si esa hoja no hubiese caído, ese maldito gato no hubiese maullado, y ese perro no hubiese ladrado, aquel señor probablemente no hubiese tenido ese dolorcito, y yo no me hubiese encontrado ahí, en la punta del mismo cerro, viendo cómo el señor que alimentaba las palomas, se tocaba su pecho con angustia. Pero nada... ahí estábamos todos, la hoja, el gato, el perro, el señor, las palomas y yo, para presenciar ese nublado día de agosto, en que yo miraba desde las alturas, este Santiago de Chile que siempre miro de abajo pa'rriba. Tan imponente, tan salvaje, tan caluroso, tan lleno de basura. Tan detestable, tan adorable. 
Pasó un niño de unos 3 años, corriendo torpemente, ¿y saben qué pasó? ¡Sí!, Pisó la maldita hoja... el gato ya no estaba, el perro se fue detrás de una perra, el señor volvió a su pega, las palomas emprendieron el vuelo, y yo seguía ahí, con mi vista fija en la ciudad, esperando que algo cambiara. Que algo diferente pasara. 

Cosas innecesarias... democracia del saber

Decidí, unos años atrás, que hay cosas que no son necesarias decirlas para saberlas. O cosas que no son necesaria saberlas porque sencillamente no quieres hacerlo, y es factible, ¿saben?

Sabemos bien que ojos que no ven, corazón que no siente. A veces contamos con información que no le hará ningún bien a nadie, y ni siquiera aportará un mínimo en su vida, y no es necesario ir por la vida desparramando verdades que nadie ha pedido saber. 

No es que piense que vivir en la oscuridad es algo que haga excelente, sino que hay personas que han soportado demasiado en un periodo corto de la vida, como para seguir metiéndoles el dedo en la llaga. Y cuando llegue el momento, la verdad siempre saldrá a la luz, y nosotros no tenemos por qué autoproclamarnos soldados de la verdad.

Lamentablemente hay gente que se cree con el derecho de andar revelándolo todo como si en realidad fuese necesario... y no respetan la democracia. Hay gente que prefiere no saber, e insisto, es factible, es democrático. 

Yo, por ejemplo, hubiese preferido no saber un montón de información que salió a la luz cuando mis padres se separaron. Habían cosas que no correspondía saber, y que no aportaron más que odio en mi adolescente corazón, lo cual se fue desencadenando poco a poco en un odio personal. 

En esa clase de situaciones, por ejemplo, no es necesario que los hijos sepan los atados personales de los padres. Es una información completamente inútil y nociva. Los padres son los padres, tienen sus propios rollos, y los hijos están aparte, no deben participar de la dolorosa ruptura, menos de esa forma. 

Sabemos que hay información que no aportará más que dolor y rabia... y no tiene sentido si eso no hará crecer a la persona bajo ninguna circunstancia, y sólo la puede llevar a la autoflagelación... ok, me puse Pilar Sordo pa mis weás, pero eso no quita que crea 100% en esto que les estoy diciendo. Tengan cuidado con sus palabras, que crean realidades que duelen más que mil puñaladas.