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miércoles, 25 de mayo de 2011

El erotismo oriental


No encontré la foto que buscaba para esta entrada, pero supongo que por ahí debió haber quedado... seguramente la borré por su significado.

Y AHÍ ESTABA YOOOO!!! La chica latina jajajaja, todo esperando que me moviera como Shakira, y que fuera bestialmente ardiente y simpática... CUEC!!! No es que sea pesada, pero de risueña no paso. La gente suele pensar que soy pesada por mi expresión seria.

De latina ardiente nada, de simpática mucho, pero definitivamente no les fui a llenar de colores exóticos las salas de clase, ni mucho menos de música carnavalesca, o Enrique Iglesias.

Aún así, seguía siendo LA LATINA, the one, the only fucking one. La gente esperaba verme haciendo cosas latinas.

Por otra parte, el instituto estaba lleno de alemanes, coreanos, japoneses y chinos (entre otros). Entonces definitivamente yo era lo más ardiente que había por esos lugares... habían dos españoles también, con los que hablábamos español a escondidas (no podíamos hablar español dentro del instituto... only english).

"Qué gracioso hablazzzz joeeer... como cantadddiiito!!" y yo miraba al sujeto con cara de pocos amigos y le respondía "eso es mentira, los chilenos no hablamos cantao!!". Con el tiempo comprendí que pudiese ser que habláramos cantado... en fin. En su tiempo me picaba.

Entonces... como les decía, yo venía siendo la Latina Caliente del instituto, aunque en esos años yo era más virgen que el cerebro de Luli, y como les explicaba antes, yo no quebraba un plato.

Un día, en una de las fiestas organizadas por nuestros profesores, logré entender un poco más la cultura oriental. Gracias a los miles de compañeros orientales que tenía, comprendí muchas cosas interesantes:

1.- La cordialidad y simpatía de los coreanos es inigualable. A veces se confunde con inocencia.

2.- La perversión de los coreanos y japoneses es muy sutíl. Tienen muy reprimido ese lado.

3.- Cuando un coreano se enoja... se le pasa al segundo.

4.- Son muy buenos para beber alcohol. No bailan mucho, no tiran tantas tallas, mucho menos entienden el doble sentido, pero beben demasiado alcohol como para reirse por cualquier imbecilidad.

5.- Los novios no se besan ni se toman de la mano en público. Son muy pocos los que se atreven a eso.

Por ende... quedé como LA CALENTORRA DE LA FIESTA... un par de cervezas (ok, más de un par) y arrrrriba de la pelota!!! abrazando a todo el mundo, tomándome fotos con todos, dándoles besos en la mejilla a los coreanos, hueveando a los japoneses... uffffffff!!! en serio, una zorra en potencia. Las minas coreanas me miraban con admiración por andar besuqueando las mejillas de sus orientales amigos, mientras yo, borracha, pendeja y sin respeto, seguía dando jugo.

Recuerdo que más adelante, en un viaje que me pegué hacia otras ciudades de NZ, conocí a un Kiwi casado con una Japonesa. Me sorprendían las fotografías de su matrimonio: cada uno por separado, sonriendo, pero sin tocarse. Sencillamente separados, sin abrazos, sin tomar sus manos. Una foto... ELEGANTE.

Son brígidos los locos. Yo entiendo la labor del Hentai ahora. Y los Otakus son mirados como pervertidos y flojos de mierda en Japón... es todo tan distinto, shicocos...

You are so mean


Corría el año 2007 (LOL) cuando me tomé un año sabático... año en el que decidí dejar a Chucky plantao en el altar de sus sueños luego de que me dijera que estaba "pensando en cambiarme por una más amorosa"(en todo caso ni en volá e peyote me pololeaba a ese psycho killer), bajar de peso (por si me lo encontraba en la calle, que me viera regia el estúpido), en el que me enganché de un mal hombre que no reconoció nunca lo maricón que fue conmigo (saludos a ti, sé que me lees), en que tomé un pre universitario al que asistí a lo más 6 semanas... con cueva, y año en que viajé a Niu Ziiiilan por 3 meses, completamente sola.

El 2007 yo aún era niña. No había roto ni un plato, era demasiado cobarde emocionalmente, tenía un sobrepeso considerable, pasaba al menos 6 horas diarias en el gimnasio con mi amiga Giselle (quien también se tomó ese año para meditar la vida), y escribía en un par de páginas web sobre mi pendeja existencia. Tierna.


CON UN BRASILEÑO EN EL AVIÓN DIRECTO A WELLINGTON

Así que con dolor de colon y todo, tomé el avión a Nueva Zelanda (o Zelandia pa los hueones que creen que es lo uno o lo otro)... en el avión me senté al lado de un brasileño como de 3 metros de estatura, y al otro lado un coreano como de medio metro de estatura... jajaja.

Ya ni siquiera recordaba esta historia: el brasileño me pidió ayuda con los controles de la TV del avión, y me metió conversa (in english) un buen rato... que para dónde iba, a qué iba, qué edad tenía, qué linda y la hueá, jote jote el mino... yo me dejé jotear no más, shi!!! si no todos los días te jotea un brasileño estupeeeeeeeeeendo (era estupendo) de 3 metros. Pero ahí quedó la experiencia, en el avión. Ninguno de los dos pedimos contacto con el otro. Nos joteamos mutuamente y shao pescao, que te vaya bien en Sidney (él iba a Sidney).

WELCOME TO NZ

Me bajé del avión, leyendo los carteles de la gente que esperaba a otra gente. Ahí estaba mi nombre mal escrito: Alejandra Dias, qué tiernos. Fui a saludar al hombre, el encargado de los alumnos de habla hispana en el instituto, y cometí mi primer error: BESO EN LA MEJILLA... noooooooooooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! el weón quedó pal hoyo. Casi como si sintiera que abusó de mí. Lo vi en su rostro. La incomodidad se le notó a él y a la Emma que estaba también descolocada. Brígido.

Una vez llegada a la casa en que me alojé la primera semana, tuve que acostumbrarme a sacarme los zapatos en la entrada, cual oriental (el padre de la familia era Camboyano... de pendeja me reía cada vez que lo recordaba: entonces sus hijas son medias camboyanas!!! AAAAAJAJAJA... sí, aún me puedo reír de eso). Una niña de 12 que parecía de 18, otra de 16 embarazada de un payaso que la dejó botada (cosas que pasan hasta en las más camboyanas familias), y dos niños más chicos.

Todos lindos... y obesos!!!!: me hicieron comer waffles el primer día, con nutella, mermelada, mantequilla... y no prepararon porciones decentes. Habrán hecho por lo menos unos 50 Waffles, para toda la familia, incluyéndome a mí claro.

Cuando digo que eran obesos, I really mean it. El único que no era obeso era el papá, extrañamente. Como era oriental, era menudo y bajito, más bajito que Emma, la madre de familia.

De hecho, cuando lo conocí pensé que era otro estudiante viviendo en la casa. En realidad no tenía pinta de "padre de la casa"... y mucho menos pinta de Kiwi (neozelandés).


Continuará...