miércoles, 1 de junio de 2011
Ale
domingo, 29 de mayo de 2011
El Loco
domingo, 19 de septiembre de 2010
Mi primer año de universidad










viernes, 3 de septiembre de 2010
This is me, Cuarta parte.
Estuve tan solo un año en aquel colegio, y ya me trataban de cuica también, pero con justa razón. Resulta que la primera semana de clases vi en la sala de clases un sostén (brasier) botado en el suelo y me espanté: ¡Quién fue la ordinaria que dejó su sostén tirado! ¡Guárdenlos, no son para andar mostrándolos!, y eso fue suficiente para ganarme el título de cuica, siútica, alharaca, etc. Pero aún hoy pienso que los sostenes no deberían estar tirados para que otra persona los vea... digo, hay momentos para que eso pueda suceder y que no sea obseno, ¿me explico? “mo-men-tos”, “ins-tan-cias”, no una sala de clases, por supuesto.
Cuando me gradué de enseñanza básica, me fui al colegio más cool de los 11 en los que estuve. Todos éramos deformes, era como un circo de seres extraños. Todos teníamos defectos, todos teníamos problemas en nuestras casas, problemas psicológicos, y mucho amor para darnos jaja, a nuestra manera, claramente. Eramos seres humanos así que no crean que no había odio, sí lo hubo, y mucho, pero a pesar de todos los problemas que tuvimos en los cuatro años que estuvimos juntos, hay amigos que aún hoy conservo, y en un frasco con vinagre, porque no los quiero perder por nada del mundo.
Ahora estudio en Santiago, mis papás no se hablan, no se pescan, mi mamá no odia a mi papá, pero mi papá sí odia a mamá, y mi hermana no sé a quién cresta quiere, pero certeramente no odia a nadie, sólo tiene espinitas en el corazón.
Mi hermana ingresó a la universidad este año, y anda estresada como buena universitaria en su primer año.
Vivimos junto a un amigo en Santiago, y mi mamá nos manda dinero, nos paga la universidad, y tiene dos trabajos para poder vivir tranquila con sus cuentas. ¿Mi papá? Tiene otra familia, un hijo hermoso llamado Benjamín a quien quiero muchísimo, y una mujer simpática que lo hace despertar un poco mejor cada día que pasa.
Yo no quiero mala onda con nadie, así de sencillo. Si a mí me dieran a escoger entre pensar y no pensar, yo siempre elegiría no pensar, para no reflexionar, ni recordar. Es decir, me encantaría no tener memoria para los malos momentos. Yo lo único que quiero es vivir tranquila como una vieja que ya está llegando al final del camino, ok, no es para tanto, porque las ganas de andar de fiesta en fiesta no se me han quitado. La vida nocturna es muy corta para los seres humanos. Ojalá las noches se pudiesen aprovechar tanto como se aprovecha la luz del día.
Estoy en tercer año de periodismo y considero que soy un cero a la izquierda escribiendo reportajes, noticias, y demases. Yo para lo único que soy buena es para tener opinión y hablar de mí misma, LAMENTABLEMENTE. Porque ni siquiera me atrevo a hablar de otras personas sin sentirme terriblemente culposa. Soy así, muy culposa, y muy cobarde, o por lo menos lo suficiente como para no buscar problemas con nadie más que conmigo misma. No le quiero hacer daño a nadie, pero lo hago, porque soy un ser humano muy humano.
martes, 31 de agosto de 2010
Break, bebés en la familia.
sábado, 28 de agosto de 2010
This is me, tercera parte.
Habían semanas enteras que no había dinero ni siquiera para comprar pan, así que mi mamá le pedía prestado dinero a mi nana, o “tía Rita” como le llamábamos con mi hermana. Así no más, mi mamá le pedía dinero prestado a la nana. ¿Por qué teníamos nana a pesar de no tener dinero? Bueno, la Rita nos cuidaba porque llevábamos años junto a ella, y mis padres debían trabajar el doble para poder tener un poco de dinero, y consideraban que aún éramos demasiado pequeñas para quedarnos solas en la casa, cocinar, etc. Entonces, básicamente la Rita les hizo el favor de trabajar para ellos un tiempo más hasta que pudiesemos ser autovalentes, o por lo menos aprender a freír un huevo y hacer fideos.
La Rita iba a la casa y nos cuidaba medio día, sólo lo suficiente como para dejarnos hecho el almuerzo y conversar con nosotras. Un amor la Rita.
A veces iba con su hijo pequeño porque no tenía con quién dejarlo tampoco... eran tiempos difíciles para todos: plena crisis asiática.
Cuando crecí, seguíamos pobres, y nos fuimos a Huasco porque ahí le ofrecieron un trabajo a mi papá. Vivimos en una parcela, teníamos pollos, tórtolas, perro, tuvimos un cabrito e incluso un chancho que nunca conocí porque mi papá no quiso que me diera pena cuando tuviésemos que comérnoslo (pobre chancho, ni nombre llegó a tener...).
Mi hermana se agarró una pedículosis que le duró alrededor de dos años, y por ende, yo también tuve piojos periódicamente. Resulta que la linda no se preocupaba de exterminar los piojos de su cabeza, y yo sí, pero ya cuando los había exterminado, ella se encargaba de regalarme un par más para que los criara en mi linda cabecita un periodo más.
En Huasco tuve una sola amiga, porque en mi colegio también me odiaban por venir de una ciudad más grande, o sea, en el colegio que llegara encontraban “buenas” razones para odiarme. Además volvieron las burlas, pero esta vez no por “negra” (porque ciertamente que el color de las pieles de mis compañeros eran igual o más morena que la mía), esta vez sólo por “cuica”, “pesada” y “peluda”, sí señores, y no era que me hubiese dejado de depilar, sino que cuando una niña tan peluda como yo, crece, le junto con ella crecen más pelos de los necesarios por todas partes: cara, brazos, espalda, abdomen.
Al año de vivir en Huasco nos cansamos de todo: pueblo chico, pocas cosas qué hacer, y mi mamá no conseguía trabajo y se aburría mucho. Además secretamente mis padres habían tenido los suficientes dramas como para decidir que se debían separar por el bien de la humanidad completa.
Así que nos fuimos a vivir a La Serena con mi mamá, dejando atrás a mi única amiga en Huasco, y a mis apestosos compañeros. Llegué a un colegio de puras niñas, así que no fue tan terrible aquello de los vellos corporales. Si bien me molestaban, sabía que ellas también tenían sus defectos y complejos así que con mujeres fue más fácil controlarlo. Por más que se crean la raja, lo más mino sobre la tierra, siempre las mujeres se acomplejan, ya sea por piernas muy cortas, muy delgadas, muy largas, pelo no tan largo como lo quieren, color de piel no tan blanco, no tan oscuro como quisieran, nariz de gancho, pómulos prominentes, que otras no tienen pómulos... para una mujer, siempre hay algo por lo que acomplejarse.
Continuará... aún...
jueves, 26 de agosto de 2010
This is me, Segunda Parte
Ok, empecemos de nuevo:
Hola, soy Alejandra Díaz, aunque hay días en los que me miro al espejo y no me reconozco. Es como si mi nombre no me perteneciera. Lo que veo es un cuerpo y Alejandra Díaz es un concepto. Es como cuando uno se pregunta huevadas como “¿Por qué el cielo se llama “cielo”?, ¿a quién se le habrá ocurrido?, ¿por qué no se llama “caca”, “queso” o “pasto”?”, ¿se entiende el punto?
En fin, esa soy yo, Alejandra Díaz, y me dicen Alegría, o Alegriosa, o Alegriosidad. ¿por qué? Todo comenzó con 31 minutos y su personaje Cucho Lambreta que canta una alegre canción llamada “ríe”, en la que sugiere a todos los depresivos como yo que debemos reír de todo con “alegriosidad”. De ahí empezaron a derivar la palabra a Alegría, Alegriosa, y ahí estoy yo, la Ale, que es casi todo lo contrario a “alegriosidad”... debo recordar que debo reír más, porque derrepente se me olvida, y “Alegriosa”, etc. se transforma en una pura ironía simpática.
Nací enferma, morada, con fiebre, resfriada, el 14 de abril del año 89, en una clínica de Ñuñoa. Me crié en Santiago durante mis primeros 5 años junto a mi papá y mamá, que se amaban, adoraban, idolatraban, sí, sobre todo eso, I-DO-LA-TRA-BAN, lo cual me hizo idealizarlos durante mis primeros 14 años de vida.
Cuando era pequeña, después de los cinco años que viví en Santiago, nos fuimos a vivir a Concepción. Veía Sailor Moon, los Supercampeones, Pipi Longstockings, etc. y tenía un montón de amigos imaginarios. Era súper acomplejada porque era el blanco favorito para los matones de mis colegios. Me llamaban “negra” o “fea”, también “chewbacca”, entre otros bonitos apodos.
Recuerdo haber llegado más de una vez a mi casa a llorar con mamá y contarle que me molestaban mucho en el colegio por negra y peluda, así que por favor me blanqueara la piel de alguna forma, a lo que mi mamá respondía “pero hija, usted es hermosa, su color de piel es precioso, quién no quisiera tener ese color tan lindo que tiene usted; no les haga caso a esos blancuchos feos que sufren todos los veranos tomando sol y quedan como jaiba, no con ese color tostado precioso que tiene usted”. En cuanto a los vellos (no olvidemos que peluda también era, además de “negra”) se deshizo de ellos cuando yo tenía 12 años. Me llevó a que me depilaran las piernas, y todo vello visible. Fui feliz. Creo que cuando por fin me deshice de aquellos vellos me sentí mujer, o como una niñita igual que las demás... no, en realidad yo creo que me sentí mujer, y una mujer muy linda.
Más adelante, cuando me di cuenta que no tenía la edad suficiente para sentirme mujer, cuando comprendí que ser mujer no sólo era depilarse y lucir unas lindas piernas con el uniforme del colegio, me deprimí de nuevo porque ya estaba en la pubertad plena.
... continuará, no se lo pierda...
martes, 24 de agosto de 2010
This is me primera parte.

Hace mucho tiempo que no puedo escribir nada interesante, yo diría que hace más de un año. Siento que todo lo que escribo está vacío, y eso me desespera un poco. No es justo que me suceda esto porque prácticamente es lo único en lo que en algún momento me destaqué.
Entré a estudiar periodismo para poder escribir el resto de mi vida, ese era el plan, pero ahora que estoy “vacía” de ideas y sentimientos concretos no le encuentro sentido a seguir dándole con ese plan, pero soy burra, o más bien, obstinada, y haré lo que sea para recuperar ese amor por las letras, los puntos, las comas, los tildes, todo aquello que antes me apasionaba. Necesito leer cosas que me interesan, y no encuentro. Por ahora me conformo con las imágenes, y pienso que talvés mi papá tenía razón: debí haber estudiado fotografía.
Tengo planes, sin duda alguna; sino fuese así estaría aún peor de lo que estoy: quiero viajar, trabajar, y seguir viajando. Quiero estudiar algún otro idioma aparte del inglés, quiero tocar un instrumento y apasionarme por la música nuevamente. Quiero volver a cantar y creerme la raja cantando en un coro de mala muerte. Quiero que me odien por amar la técnica, y quiero dejar un poco de mí en aquellos corazones que me interesan. Tengo planes, sí que los tengo.
Últimamente me he sentido vacía porque no sé por dónde empezar. Me suele pasar cuando tengo muchas cosas que quiero hacer y aún no puedo empezar a hacer ninguna. Me apesta que los días sean tan cortos a veces, y otras veces me apesta que los días parezcan interminables cuando lo único que quiero es que el tiempo avance.
A veces pierdo el interés en el periodismo por que me decepcionan los periodistas, otras veces me encantan. La mayoría de las veces siento que yo como periodista no sería muy buena, pero la gente me da esperanzas. Yo debería seguir escribiendo, debería también comprender de una vez por todas que siempre habrá alguien mejor que yo, y que eso no quiere decir que yo sea penca... puede que en otra cosa yo sea mejor que quién sea mejor periodista que yo, por ejemplo, y eso es lo justo, porque así debe ser la vida.
Envidio a esa gente a la que se le reconocen los talentos, de verdad que los envidio, y no me gusta la envidia, pero se siente, y mueve harto a quien quiere alcanzar alguna meta... a mí me inmoviliza pensar que nunca podré llegar a ser lo suficientemente buena, y eso está mal. [otro punto en mi lista de asuntos pendientes]
To be continued...
miércoles, 28 de julio de 2010
Una pelotita, una anomalía más
Gracias a esto, es que comencé a palparme la garganta, sólo para ver si mis ganglios estaban hinchados también, y adivine con lo que me encontré: una pelotita en el lado izquierdo de mi cuello. Y se me ha pasado por la cabeza la idea de que tal vez es esa pelotita la culpable de la mayor parte de mis males.
Planeaba ir al doctor hoy, por mi resfriado, pero ahora se me quitaron las ganas, porque no quiero saber qué es esa "pelotita", y no quiero ser operada de nada en la vida, jaja. Iré en cuanto le cuente a mi mamá sobre mi nueva deformidad, mi nueva anomalía... [tengo miles más... de hecho debería haberme hecho unos exámenes esta semana, y por resfriarme no pude... con tanto analgésico en el cuerpo, la sangre me saldría drogada]
No crean que soy hipocondríaca, no paso metida en el doctor... sólo quiero superar un problema que me aflije desde pequeña, y ya... ahora, que tenga resistencia a la insulina, y otras huevadas más, sólo lo descubrí en el proceso. Haciéndome tanto exámen para curar mi "anomalía", descubrieron otras cosas en el camino, posibles factores culpables de mi desorden hormonal.
Anyway, no me extiendo más.
Namaste.
jueves, 1 de julio de 2010
Exámenes
mo, la última patita y pa la casa... o algo así... bueno, sólo les quería decir queAHUDIOASBVYFP'WQ8EFR2HQPNRT248FWEUSFC FSDAFJSIA SAUHFPDSA F SAFDJSA PFUSDAPFG8WEH489348HRF S´PDAHG JFDS,V.NDSP+A VSJIPOADH FVH SP GSHUFDLSNC SAPF SAHUFDSFDP DSSDFUP SDAS FHIPS A HFD UP SAFUSDAP BFVUSAP FHAS8FQHF3893HF DSÑFHDISP GBD S´SA H SDFUP FSABFSJ UAPFDH SAF´P AFD NSDJSD OGVFE8743HRN N DS834H FSNJSDFLAHFAPADFES!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! KDSFÑFDS´+++DS+¿¿¿++}}{Ñ'093243O{{+++ }KLÑ+}}{{´+ÑÑ´+-,..,,.,..ÑÑLÑP´LPOHSUAKABDUF SA FUDDSK
Eso no más, gracias, y nos vemos a la vuelta.
lunes, 28 de junio de 2010
Hijos de puta
María me contó un rollo de aquellos, esos bien de mina, en las que incluye un mal hombre, un par de besos y mucho alcohol.
Me dijo que el tipo era un hijo de puta, pero yo no me fío mucho de esos comentarios, sobre todo viniendo de una mujer despechada, porque todos sabemos que para una mujer herida, todos los hombres son hijos de puta.
Y bueno, yo no estaba para juzgar, en realidad ni siquiera conocía al infeliz, sólo sabía que se merecía un poco de mi odio por haber jugado con los sentimientos de mi amiga.
El tipo la engatuzó, y la involucró en una relación, sí, así fue. El tipo la engatuzó y la hizo partícipe directa de un rollo que nada tenía qué ver con ella. ¿Qué hay de malo en que te guste un tipo que tiene pareja... cuando tú no sabes que tiene pareja? Pues aquí tienes la respuesta: TODO.
Yo no sé cuál es el afán de algunos tipos de querer llamar la atención de las minas por el camino fácil: haciéndolas mierda, así, literalmente mierda. O sea, zapatearles el corazón hasta que la mina los termine odiando.
Miren, está bien, es efectiva la táctica, porque definitivamente la mina no puede dejar de pensar en él, pero también es cierto que no puede dejar de sentirse tonta, usada, pisoteada, pasada a llevar. No puede dejar de vivir con ODIO, y ese es el punto, no otro: ningún ser humano merece vivir una hora de su vida con odio, porque es sencillamente horrible.
A mí me da lata, no rabia, porque ya he superado las mías, mis hijos de puta ya han pasado a la historia y por último el destino me ha compensado con buenas personas.
Me da lata que los hombres se porten así, porque las mujeres vivimos con miedo: a embarazarse, a pegarse el virus del papiloma humano, al cáncer de útero, a quedar solteronas, a que no te llegue la menstruación, a engordar, a que se te caigan las tetas, a quedar sin poto, a que se te olvide depilarte el bozo, a que te pillen urgándote la nariz en público, a que se te escape un pedo en público, a no depilarte bien el rebaje cuando vas a la playa, a que se te olvide tomar la “pastilla”, en fin, miles de miedo, y se agrega este: encontrarte un imbécil en el camino...
Y no me vengan con que también hay mujeres malas porque eso es cierto, pero no es porque ellas quieran ser malas, es porque también no quieren verse como unas imbéciles que han sido horriblemente heridas una y otra y otra vez.
Hombres, no sean malos, no desmoralicen a mujeres como a mi amiga María, mujeres buenas que no han roto un plato en su vida esperando al príncipe que las bese y las lleve cabalgando en un blanco corcel jaja, no, no, pero por lo menos un hombre bueno que las haga felices con un beso.
lunes, 21 de junio de 2010
Viviendo sola
Nota: la foto de Scarlett Johanson desnuda es sólo para atraer público, porque el sexo vende xDDDD y LA es a friendly town... jajajajaja no olviden comentaaaar :DEn fin, ahora vivo sola, y la diferencia es notoria y confusa. Mi mundo suele caer en confusión... vivir en 14 casas distintas, estar en 9 colegios distintos, 4 ciudades, 3 composiciones de hogares distintas hasta los ventiún años no creo que deje a nadie "equilibrado espiritualmente".
Primero fue la separación, que como mencioné en post anterior, dejó el refrigerador sin carne roja, el control remoto bajo nuestro poder, y un comedor obsoleto. [desde que mis papás se separaron no usamos mucho el comedor, preferimos comer en la cama con bandeja]
Luego esto: vivir sola. Primero, obviamente deja obsoleta el comedor... pero también la escoba, la panera, los horarios de comida, el cloro, las servilletas, el pelador de papas (no se pelan papas, VIVA EL PURÉ INSTANTÁNEO), y por lo general toda comida que lleve más de 3 minutos de preparación.
Las "Sopas para uno" forman parte del menú diario, y para qué mencionar las famosos "pastas tres minutos", ¡Y eso! sólo si tienes ganas de cocinar, porque sino... te vai a comprar una pizza.
¿Sentarse a comer? ¿para qué? ¿para sentirse aún más sola? No señor, las vikingas solitarias comen solas y PARADAS, porque no hay tiempo para sentarse, y muchas veces sentarse implica empezar a pensar huevadas como lo mucho que extrañas a tu mamá, o peor: sobre cómo sería la vida si tus padres nunca se hubiesen separado.
Y ni hablar de cuando eres una mantenida... porque ok, vivir sola porque te independizaste y dejaste de vivir bajo el cálido auspicio de tus padres es UNA COSA, pero OTRA muy distinta es seguir siendo una mantenida, y tener que vivir sola porque la universidad de esta ciudad es mejor que la de "allá" (de donde quiera que sean tus sostenedores). ¡¡Dios!! qué terrible es cuando tienes que estirar el billete y darte cuenta del verdadero valor de las cosas precisamente en el momento que te das cuenta que ya se acabó tu presupuesto mensual... sí, y así se expresa: se te acaban los fideos porque preferiste comprar cigarros, y ya no tienes atún porque preferiste ir a tomarte unas cervezas con tus compañeros... o como me pasa a mí ahora: bajé un kilo porque preferí comprar las entradas al Maquinaria Festival (imperdible, lo siento).
Y que me parta un rayo, eh?, porque estoy ni ahi, soy feliz como una lombriz, pero lo mamona no me lo quitan ni con Sapolio... sí, porque extraño a mamá, extraño meterme en su cama, extraño mirar la TV con ella, extraño pelear con ella, extraño que me abrace todos los días, y que me diga que me ama antes de dormir. ¿Y qué decir de papá? Extraño su olor, sus comidas (ahora que es diabético y casi no come carne roja, por supuesto), extraño sus "hija te amo", y sus consejos, y sus manos, sus abrazos... QUIERO A MIS PAPÁS!!!...
Ya, ya... sí, vivir sola es la raja... pero extrañar a mis papás también es válido, ¿o no? A que más de alguno de los que me está leyendo me está envidiando... jajaja... un consejo: disfruten el cálido auspicio de papás mientras puedan y deban. (otro: don't get pregnant)
BonusTrack:
Nací acá, en Santiago, pero sólo viví acá hasta los cinco años... y con suerte recuerdo algunas calles de Santiago, como Vicuña Mackenna o el pasaje donde quedaba mi casa. Viví los 6 años siguientes en Concepción, un año en Huasco y 6 años más en La Serena. Del único lugar del que no me enamoré en lo absoluto fue de Huasco por diversas razones, entre ellas, porque era más fome que chupar un clavo... lo que no me impidió, claro, que tuviese al menos una amiga.
sábado, 19 de junio de 2010
Mundial y la... FIFA
¿Cacharon esa aplicación de Facebook en donde te puedes hacer una polera con tu nombre? me cargó! así que me hice una sola, a pesar de que me cargue el fútbol... como que igual es contagiosa la fiebre mundialera, pero no significa que me rinda ante el "supuesto deporte del rey", para nada, y creo que eso nunca... es simplemente que el día martes me di cuenta de que si gana Chile este país va a dejar de alegar tanto por un día aunque sea...Me presento, soy Alejandra y me carga el fútbol desde que tengo uso de razón. Llámenle trauma, llámenle feminismo mal enfocado y mal fundamentado, llámenle como quieran... a mí no me gustará tan fácil el fútbol.
Creo que definitivamente se trata de una tranca... recuerdo vívidamente a papá echado en el sillón con sus pies en la mesa de centro (porque para eso son las mesas de centro según papá, para ponerle los pies encima...) y con el control bien agarrado mirando un partido de fútbol, y no dejándonos cambiar la televisión, porque él era el hombre de la casa, el macho alfa, quien nos mantenía, quien se hacía mierda trabajando para darnos qué comer... el control remoto era como su báculo sagrado, y el sillón su trono. (by the way, feliz día daddy)
Luego de que mis padres se separaran, la casa y el auto eran pura paz sin esos apestosos relatores deportivos, ¡¡Es que los aborrezco!! Recuerdo que un día conversando con mamá, me dijo: en realidad hija, me estresaban los partidos de fútbol, pero los aguantaba y defendía a tu papá sólo porque lo amaba mucho.
Pero no crean que no probé la "caca" antes de decidir que no me gustaba, no señores, y fui de las brígidas... a mi papá no se le ocurrió nada más entretenido que llevar a su familia de paseo un sábado al estadio a ver fútbol... tres mujeres rendidas frente a los deseos de un hombre. Así es, vi un larguísimo y flaitísimo partido entre el deportivo La Serena y Colo Colo... ¿dónde nos sentamos? junto a la barra colocolina, por supuesto...
Epítetos de los más increíbles volaban por todo el estadio junto con el papel higiénico y el ruido de las cornetas y bombos... puros académicos de la lengua a mi alrededor, ahi estaba yo metida, entre mi papá y un tipo que le cantaba a la madre del arbitro hermosas melodías (como han de suponer).
Todo terminó cuando ganó Colo Colo y tuvimos que arrancar de los piedrazos papayeros con el acelerador a toda shala... ¡¡Nunca más!!
Odio el fútbol porque librarme de él simbolizó el lado positivo de la separación de mis padres... eso y dejar de ver carne roja en el congelador, guácala. (sí, no como carne roja, tampoco...)
Es lo primero que desaparece con los hombres: la carne y el fútbol, ¿y las cosas que aparecen? (se preguntarán uds... y sino, háganlo): El control remoto... ahora tengo uno propio, y me siento feliz.
En fin, por último les cuento que trataré de ver el partido entre Suiza y Chile, sólo por el chobinismo infundado que me brota en campeonatos mundiales (es un sentimiento irracional y casi involuntario)... no sé por qué pero aunque no me guste el fútbol, me siento parte del lado ganador cuando ganan... malditos.
PS: encuentro tan siútico llamarle vuvuzelas a las cornetas... ¿qué les pasa, chilenos?
viernes, 4 de junio de 2010
Cosas raras que hago en soledad
Hablo sola... hace tiempo que lo había dejado de hacer, así como también había dejado de fumar por dos años, o más, pero por alguna extraña razón volví... a fumar y a hablar sola.A veces como que me imagino diálogos que deberían quedar en mi mente, pero la intención se hace tan fuerte que termino por decirlo, y cuando me doy cuenta de lo que estoy haciendo, miro para todas partes esperando por favor no vivir como Truman en The Truman Show, porque de verdad que da vergüenza.
Otras veces me imagino que me espían, y que voy caminando y me van paparazzeando. Últimamente he estado bien perseguida cuando camino por la calle, no sé por qué, qué me estará pasando que pienso que en cualquier minuto se cae un cartel o una viga de algún edificio que quedó a medio caer por el terremoto. También he pensado en qué hacer si siento que me desmayaré en medio del paseo Ahumada, o en cualquier lado del centro. Por último, cuando camino por las veredas no me siento segura, creo que es obvio que cualquier vehículo puede ser manejado por un potencial esquizofrénico y te eche el vehículo encima y... tate, llegó tu hora. ¡Ah! Lo mismo me pasa en el metro... me da miedo cuando la gente se pone tras de mí en el metro.
Igual estoy un poco cagá, pero no vivo con miedo. La mayor parte de las veces que me empiezan las paranoias es cuando no tengo nada qué hacer. Cuando me sobra el tiempo libre.
Otra de las cosas raras que suelo hacer es que cuando escucho música con mi MP4 me imagino rodando un video musical, y le hago al lipsync exagerado en el metro, la calle, la universidad... pero siempre cuidando que nadie me esté viendo, o sea, como dirían en la dulce revista Tú: mega oso.
Me peso casi todos los días en la mañana y en la tarde, y aunque parezca una conducta digna de una anoréxica de mierda, lo hago simplemente porque estoy satisfecha con mi peso, mi estatura y mi cuerpo. Sé que debería tonificarme con ejercicio, pero filo, no me torturaré más de lo que ya lo he hecho, no señores... suficiente con tener resistencia a la insulina y vivir freakeada por la sombra de la diabetes hereditaria.
Hace poco pude ver el color del aura de mis amigas, pero en verdad que lo encontré nada útil. Estuve tratando de verle el aura a la gente como desde los 12 años de edad, y cuando por fin lo logro a los 21, descubro que no es gran cosa.
Cuando era chica no tenía un amigo imaginario... tenía una pandilla entera. Los veía en todas partes, y recuerdo que más de alguna vez los reuní en el baño de la casa para explicarles que no me podían hacer pasar vergüenza y que no se aparecieran cuando yo estuviese con otra gente porque de verdad que era incómodo y no podía atenderlos... que me entendieran (juro que pasó así). La última vez que los cité fue para decirles que me dejaran en paz porque ya estaba grande para verlos... (10 años)
Siempre que tengo que hacer algo en mi pieza, prendo la tele y la pongo en MUTE. Parece que es para sentir que hay movimiento en la casa, porque paso la mayor parte del día sola cuando me quedo.
sábado, 22 de mayo de 2010
Me sacan de las casillas

- me apesta que mi hermana me pida plata porque se le acabó en chocolate
- no me gusta cuando lavo ropa y queda mal seca... huele a rayos, hay que decirlo
- me carga que me crezcan las uñas y darme cuanta cuando siento que chocan con el teclado de mi PC
- me cargan las uñas largas en otras personas igual, especialmente en hombres (y ni ahi si tocan guitarra, bajo, el ukelele, me da igual, es simplemente asqueroso)
- me carga que me llegue el periodo una noche antes de un carrete... o peor, estando ya en el carrete.
- odio los puntos negros, son asquerosos en mí y en cualquier persona
- y odio ver parejas que se sacan espinillas y puntos negros con amor (wtf!)
- odio ver parejas felices (sí, y qué... déjenme)
- me carga que mi profesor de Opinión Pública rellene sus clases hasta los últimos segundos
- odio la semana de pruebas y exámenes
- me apesta el calor santiaguino... uffff pasando de los 27 grados me vuelvo loca, y siento que no puedo seguir respirando.
- me cargan los hueones sicópatas
- odio que me duela la cabeza y que me tirite el ojo
- ODIOOOOO ESOOOOO
- me carga estar lejos de mis amigos en La Serena...
- me cargan las botas blancas, nadie puede usarlas, siquiera Vegeta o Dafne de Scooby Doo... o sea, mátense!
- me carga el delineado de ojos a lo nefertiti!!!! qué hueá más NO
- detesto que me tiren el humo del cirgarro a la cara
- me cargan las manos sucias, en serio, me cargan
- me carga el mercado, la vega, y las ferias... detesto pisar fruta y verduras rancias, no sé por qué, pero desde pequeña me pasa eso
- detesto los gusanos en los choclos, por eso prefiero el choclo congelado.
- detesto escuchar gente follando, me carga
- me molesta el regetón, la cumbia, el merengue y las baladas, pero me gustan los boleros y la salsa...
- me carga equivocarme cantando una canción
- me apestan las faltas ortográficas, ya lo había dicho? es que de verdad me empelotan en gente grande, universitaria
- me da rabia cuando alguien está haciendo un trabajo mal le estan pagando, cuando yo lo podría hacer mejor... y me podrían estar pagando a mí
- odio los líos de lavado de dinero, porque cagan a gente honesta
- odio entrevistar pelotudos...
- detesto que me menosprecien por estudiar periodismo
- detesto a los ingenieros que se creen más que cualquier weón en la tierra... lo mismo con doctores y abogados. Mierdas
jueves, 20 de mayo de 2010
Reinvéntate Alondra

Me reinvento porque ya tengo 21 años, crecí, ahora soy mayor de edad en todo el mundo, dejé de beber en exceso como una adolescente porque mi organismo ya no es adolescente. Dejé de obsesionarme con la revista Cosmopolitan, me gusta más la carne de Soya que el pan con huevo, porque cambia todo cambia, y ya no escucho Pearl Jam y Alice in Chains con obsesión. Cambio porque me han hecho cambiar, la vida misma, el cielo, las estrellas, la constelación de Orión, y el terremoto del 27 de Febrero.
Me di cuenta del cambio sobre todo porque ahora quiero vivir con mi mamá de nuevo, tal y como ella me había advertido: "es que cuando seas grande... querrás ser niña de nuevo... acuérdate"... sí, mami, me acuerdo. Y ahora mismo se me viene también la otra frase "Ya te quiero ver con el pucho en la boca", cuando le cantaba "Papi, papi, papi deja de fumar" de las Nubeluz.
Y por último, creo que cambio porque ahora uso más Movistar que Entel, más Gmail que Hotmail, más Twitter que Blogger, más Tumblr que Blogger... Así es la madurez... como que te llega derrepente y ¡¡¡¡Zuácatelas!!!! Haces tres "sentadillas cósmicas" de Madonna y quedas lisiada por toda una semana.
Yo
jueves, 29 de abril de 2010
I'm not a Child!

